Como traumatólogo especializado en enfermedades articulares, he visto cómo el desgaste de rodilla afecta la calidad de vida de muchas personas. Desde pacientes jóvenes con lesiones deportivas hasta adultos mayores con artrosis avanzada, esta patología puede generar dolor e incapacidad si no se maneja correctamente. A lo largo de mi trayectoria, he realizado múltiples procedimientos, incluidas artroscopias de rodilla, además de diseñar planes de tratamiento personalizados que combinan rehabilitación, medicación y, en casos avanzados, cirugía. En este artículo, explicaré en detalle qué es la artrosis de rodilla, sus causas, síntomas y las mejores estrategias para su tratamiento y prevención.
¿Qué es el desgaste o la artrosis de rodilla?
El desgaste de rodilla, también conocido como artrosis de rodilla, es una enfermedad degenerativa de la articulación que provoca la destrucción progresiva del cartílago. Esta estructura es esencial para el movimiento, ya que actúa como un amortiguador que evita el roce directo entre los huesos. Cuando el cartílago se desgasta, el dolor y la inflamación se hacen presentes, dificultando actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o incluso estar de pie durante largos periodos.
Con el tiempo, la artrosis puede causar deformidades en la rodilla, pérdida de movilidad y rigidez. En sus etapas avanzadas, los tratamientos conservadores pueden no ser suficientes, lo que lleva a la necesidad de procedimientos quirúrgicos como la artroscopia de rodilla o incluso la colocación de una prótesis total.

¿Cuál es el origen de la artrosis de rodilla?
La artrosis de rodilla puede tener diversas causas. En la mayoría de los casos, se debe al envejecimiento natural de la articulación, en donde el cartílago se deteriora con los años. Sin embargo, existen otros factores que aceleran su desarrollo.
Las lesiones previas, como fracturas o desgarros de los ligamentos, pueden alterar la biomecánica de la rodilla y provocar un desgaste prematuro. Asimismo, el sobrepeso y la obesidad aumentan la carga sobre la articulación, acelerando la degeneración del cartílago. Factores genéticos también juegan un papel importante, ya que algunas personas tienen una predisposición hereditaria a desarrollar artrosis.
¿Cuáles son los síntomas de la artrosis de rodilla?
El principal síntoma de la artrosis de rodilla es el dolor, que generalmente aparece al realizar esfuerzos o movimientos prolongados. En las primeras etapas, este dolor suele disminuir con el reposo, pero a medida que la enfermedad avanza, puede volverse constante e incluso presentarse en reposo.
Otros síntomas incluyen rigidez matutina, inflamación de la articulación y sensación de inestabilidad. En algunos casos, los pacientes pueden escuchar chasquidos o crujidos al mover la rodilla. En las fases más avanzadas, la movilidad se ve gravemente afectada, limitando la capacidad para caminar o realizar actividades diarias sin molestias.

Tratamiento de la artrosis de rodilla
El tratamiento del desgaste de rodilla varía según el grado de afectación. En las etapas iniciales, se recomienda un enfoque conservador basado en fisioterapia, control del peso y uso de medicamentos antiinflamatorios para aliviar el dolor.
Cuando la enfermedad progresa, pueden utilizarse infiltraciones de ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas para mejorar la lubricación y regeneración del cartílago. En casos avanzados, cuando las terapias convencionales no ofrecen alivio, la cirugía se convierte en una opción viable. La artroscopia de rodilla permite tratar lesiones menores, mientras que la colocación de una prótesis es la mejor alternativa para restaurar la funcionalidad en casos severos.

Factores de Riesgo de la Artrosis de Rodilla
Edad
El envejecimiento es el principal factor de riesgo para el desgaste de rodilla. A partir de los 50 años, el cartílago comienza a perder grosor y elasticidad, aumentando la probabilidad de desarrollar artrosis.
Sexo
Las mujeres tienen un mayor riesgo de sufrir artrosis de rodilla, especialmente después de la menopausia. Los cambios hormonales pueden influir en la salud del cartílago, favoreciendo su desgaste.
Peso y Obesidad
El sobrepeso ejerce una presión adicional sobre las rodillas, acelerando la degeneración del cartílago. Mantener un peso saludable es clave para prevenir la progresión de la enfermedad.

¿Cómo prevenir el desgaste de la rodilla?
Mantener un peso saludable
Reducir el peso corporal disminuye la carga sobre la rodilla, evitando el deterioro prematuro del cartílago y reduciendo el dolor en personas con artrosis leve.
Realizar ejercicio de forma regular
Actividades de bajo impacto, como natación o ciclismo, fortalecen los músculos que rodean la rodilla y mejoran su estabilidad sin causar desgaste adicional.
Mantener una postura adecuada
Adoptar una postura correcta al estar de pie o sentado ayuda a distribuir el peso de manera uniforme y evita el sobreesfuerzo de la articulación.

Evitar movimientos bruscos y cargas excesivas
Levantar objetos pesados o realizar movimientos repentinos puede acelerar el desgaste del cartílago. Es recomendable emplear técnicas adecuadas para reducir el impacto sobre la rodilla.
Cuidado de las lesiones
Cualquier lesión en la rodilla debe ser tratada a tiempo para evitar daños mayores. Un adecuado programa de rehabilitación previene complicaciones futuras.
Uso adecuado del calzado
El calzado con buena amortiguación y soporte adecuado reduce el impacto en las rodillas, contribuyendo a la prevención de la artrosis.