Artrosis de cadera: qué es, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención

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Como traumatólogo con una trayectoria profesional de más de 15 años dedicado al estudio y tratamiento de patologías músculo-esqueléticas, he tenido la oportunidad de acompañar a innumerables pacientes en su camino hacia la recuperación y mejora de su calidad de vida. A lo largo de mi carrera, la artrosis de cadera se ha presentado como una condición frecuente, pero a menudo malentendida. Este artículo tiene como objetivo brindar información clara y concisa sobre la artrosis de cadera, abordando desde sus síntomas y diagnóstico hasta las opciones de tratamiento y estrategias de prevención disponibles.


La artrosis de cadera, también conocida como osteoartritis de cadera o coxartrosis, es una enfermedad degenerativa que afecta el cartílago articular de la cadera. Este cartílago, un tejido liso y resistente, recubre los extremos de los huesos que forman la articulación, permitiendo un movimiento suave y sin fricción. En la artrosis, este cartílago se va deteriorando progresivamente, perdiendo grosor y elasticidad.

Con el avance de la artrosis de cadera, el hueso subcondral, que se encuentra debajo del cartílago, puede verse afectado. Se producen cambios como el engrosamiento del hueso y la formación de osteofitos, también conocidos como «espolones óseos«. Estos cambios pueden generar dolor, rigidez y limitación funcional en la articulación de la cadera, impactando significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.

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Los síntomas de la artrosis de cadera suelen desarrollarse de manera gradual y empeoran con el tiempo. Uno de los primeros y más característico de la artrosis de cadera  es el dolor en la ingle. Este dolor puede irradiarse hacia el muslo, la rodilla o incluso los glúteos, dificultando la identificación precisa de su origen en etapas iniciales.

Otro síntoma común es la rigidez en la cadera, especialmente por la mañana o después de periodos de inactividad. Esta rigidez puede mejorar con el movimiento, al menos en las fases tempranas de la enfermedad. A medida que progresa la artrosis de cadera, la movilidad de la articulación se ve cada vez más limitada, dificultando actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, ponerse los zapatos o cruzar las piernas.

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La artrosis de cadera es una enfermedad multifactorial, lo que significa que no existe una única causa determinante. Sin embargo, se han identificado diversos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollarla. La edad es uno de los principales factores, ya que el desgaste natural del cartílago articular se incrementa con el paso del tiempo.

Además de la edad, la genética juega un rol importante. Si existen antecedentes familiares de artrosis, la predisposición a desarrollar artrosis de cadera aumenta. Otros factores como traumatismos previos en la cadera, enfermedades congénitas de la cadera, obesidad y ciertas actividades laborales o deportivas que implican una carga repetitiva sobre la articulación, también pueden contribuir al desarrollo de esta condición.


El diagnóstico de la artrosis de cadera se basa en una combinación de la historia clínica del paciente, un examen físico exhaustivo y pruebas de imagen. Durante la consulta, se recopilará información detallada sobre los síntomas, su inicio, evolución y factores agravantes o aliviantes. Se explorará la movilidad de la cadera, la presencia de dolor a la palpación y la marcha del paciente.

Las radiografías son la prueba de imagen fundamental para confirmar el diagnóstico de artrosis de cadera. Permiten visualizar el espacio articular, la presencia de osteofitos y otras alteraciones óseas características de la enfermedad. En algunos casos, se pueden solicitar resonancias magnéticas (RM) o tomografías computarizadas (TC) para evaluar con mayor detalle el estado del cartílago y otras estructuras blandas.

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El tratamiento para la artrosis de cadera tiene como objetivo principal aliviar el dolor, mejorar la función articular y, en última instancia, mejorar la calidad de vida del paciente. Las opciones terapéuticas varían en función de la gravedad de la artrosis, la edad del paciente, su nivel de actividad y sus preferencias personales. Generalmente, se inicia con tratamientos conservadores y se recurre a la cirugía en casos más avanzados o cuando los tratamientos no quirúrgicos no son suficientes.


El tratamiento no quirúrgico de la artrosis de cadera abarca diversas estrategias que buscan controlar los síntomas y mejorar la funcionalidad sin recurrir a la cirugía. Estas opciones incluyen medicamentos para el dolor, como analgésicos y antiinflamatorios, infiltraciones articulares con corticosteroides o ácido hialurónico y modificaciones en el estilo de vida.

Paralelamente, se recomienda la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad, así como la adaptación de las actividades diarias para evitar sobrecargar la articulación de la cadera. El uso de ayudas técnicas, como bastones, puede ser útil para reducir la carga y mejorar la estabilidad al caminar.


La terapia física desempeña un papel fundamental en el tratamiento no quirúrgico de la artrosis de cadera. Un programa de terapia física individualizado, diseñado por un fisioterapeuta, puede ayudar a fortalecer los músculos que rodean la cadera, mejorar la movilidad articular y reducir el dolor.

La terapia física puede incluir diferentes técnicas y modalidades, como ejercicios de fortalecimiento, estiramientos, terapia manual, electroterapia y termoterapia. El objetivo es restaurar la función óptima de la cadera y permitir al paciente retomar sus actividades cotidianas con mayor facilidad y menor dolor.


Los ejercicios para la artrosis de cadera son esenciales para mantener la movilidad, fortalecer la musculatura y aliviar el dolor. Entre los ejercicios para la artrosis de cadera recomendados se encuentran los ejercicios de bajo impacto, como caminar, nadar o montar en bicicleta, que permiten mantener la actividad física sin sobrecargar excesivamente la articulación.

También son beneficiosos los ejercicios de fortalecimiento muscular específicos para la cadera y el muslo, como elevaciones de pierna laterales y frontales, puentes de glúteo y ejercicios con bandas elásticas. Los estiramientos suaves de la musculatura de la cadera y la ingle ayudan a mejorar la flexibilidad y reducir la rigidez. Es importante realizar estos ejercicios de forma regular y bajo la supervisión de un profesional para asegurar una correcta ejecución y evitar lesiones.


Cuando el tratamiento no quirúrgico no logra controlar adecuadamente los síntomas y la calidad de vida del paciente se ve significativamente afectada, se puede considerar el tratamiento quirúrgico. En la actualidad, contamos con técnicas quirúrgicas avanzadas, como la cirugía robótica con el sistema ROSA®, que ofrece mayor precisión y control durante la intervención.

La cirugía robótica ROSA® permite al cirujano planificar la intervención de forma precisa y realizarla con mayor exactitud, gracias a la asistencia del robot. Esto puede traducirse en una cirugía menos invasiva, una recuperación más rápida y mejores resultados a largo plazo para el paciente con artrosis de cadera.

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El reemplazo total de cadera es una de las opciones quirúrgicas más comunes y efectivas para la artrosis de cadera avanzada. Consiste en sustituir las superficies articulares dañadas de la cadera por una prótesis artificial. Esta prótesis está compuesta por una copa acetabular que se implanta en la pelvis y un vástago femoral con una cabeza esférica que se inserta en el fémur.

El reemplazo total de cadera robótico, asistido por el sistema ROSA®, permite una colocación más precisa de los componentes protésicos, lo que puede mejorar la estabilidad de la prótesis y disminuir el riesgo de complicaciones como el aflojamiento o el desgaste a largo plazo.

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La resuperficialización de cadera es otra opción quirúrgica, menos invasiva que el reemplazo total, que se puede considerar en pacientes jóvenes y activos con artrosis de cadera. En esta técnica, se reemplaza únicamente la superficie del cartílago dañado en la cabeza femoral y el acetábulo con componentes metálicos.

La resuperficialización de cadera preserva una mayor cantidad de hueso femoral en comparación con el reemplazo total, lo que puede ser ventajoso en pacientes jóvenes en caso de que en el futuro sea necesario un reemplazo protésico. La cirugía robótica ROSA® también puede utilizarse para realizar la resuperficialización de cadera con mayor precisión.


La osteotomía es una técnica quirúrgica menos común para la artrosis de cadera, que se puede considerar en casos específicos de artrosis de cadera en pacientes jóvenes con deformidades óseas. Consiste en realizar cortes controlados en el hueso de la cadera o el fémur para modificar la alineación de la articulación y redistribuir las cargas.

La osteotomía busca aliviar el dolor y retrasar o evitar la necesidad de un reemplazo total de cadera en pacientes jóvenes. No obstante, es una cirugía más compleja y con una recuperación más prolongada que otras opciones quirúrgicas para la artrosis de cadera.


La rehabilitación postoperatoria es una parte crucial del tratamiento quirúrgico de la artrosis de cadera. Tras la cirugía, se inicia un programa de rehabilitación individualizado, supervisado por fisioterapeutas, para recuperar la fuerza muscular, la movilidad articular y la funcionalidad.

La rehabilitación postoperatoria incluye ejercicios de fortalecimiento muscular progresivos, ejercicios de movilidad y estiramientos, así como entrenamiento de la marcha y actividades funcionales. El objetivo es lograr una recuperación completa y permitir al paciente retomar sus actividades cotidianas y deportivas con seguridad y sin dolor.

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Si bien no se puede prevenir completamente la artrosis de cadera, existen medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollarla o retrasar su aparición. Mantener un peso saludable es fundamental, ya que el sobrepeso y la obesidad aumentan la carga sobre las articulaciones de la cadera.

La práctica regular de ejercicio físico de bajo impacto, como caminar, nadar o bicicleta, fortalece la musculatura periarticular y contribuye a mantener la salud articular. Evitar traumatismos repetitivos en la cadera y tratar adecuadamente las lesiones existentes también son medidas preventivas importantes. Además, mantener una dieta equilibrada y rica en antioxidantes puede contribuir a la salud del cartílago articular.

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Si usted o alguien que conoce experimenta síntomas de artrosis de cadera, es fundamental buscar la opinión de un especialista en traumatología. En nuestra clínica contamos con traumatologos con experiencia en cirugía robótica y en el tratamiento de la artrosis de cadera. Puede ofrecerte un diagnóstico preciso, un plan de tratamiento individualizado y las opciones quirúrgicas más avanzadas, como la cirugía robótica ROSA®. No dude en consultar para obtener un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado que le permita mejorar su calidad de vida.

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