He atendido a cientos de pacientes en Quito con diagnóstico de artrosis de rodilla, una patología que, lamentablemente, suele llegar a la consulta en estadios avanzados por no haber sido detectada a tiempo. Lo que te comparto a continuación no es solo información médica general: es el resultado de años de formación, investigación y, sobre todo, de escuchar a mis pacientes.
Si llegaste a esta página porque tienes dolor en la rodilla, has escuchado el término «artrosis» y quieres saber qué significa realmente para tu vida, o estás buscando un traumatólogo en Quito que pueda orientarte con claridad, estás en el lugar indicado. La buena noticia es que la artrosis de rodilla tiene tratamiento, y mientras más pronto actúes, mayores serán tus posibilidades de conservar la función articular y evitar una cirugía mayor.
¿Qué es la Artrosis / Gonartrosis de la rodilla?
La artrosis de rodilla, conocida también en el ámbito médico como gonartrosis, es una enfermedad degenerativa crónica que afecta el cartílago articular de la rodilla. El cartílago es ese tejido liso y resistente que recubre los extremos de los huesos dentro de la articulación y cuya función es amortiguar el impacto, reducir la fricción y permitir que la rodilla se mueva con fluidez. Cuando este tejido comienza a deteriorarse y desaparecer de forma progresiva, los huesos empiezan a rozar entre sí, generando dolor, inflamación, rigidez y pérdida funcional.
Es importante entender que la gonartrosis no es simplemente el «desgaste normal» asociado a la edad, aunque el envejecimiento sí es uno de los factores que más contribuye a su aparición. Se trata de una patología con mecanismos biológicos complejos que involucran cambios en las células del cartílago, alteraciones en el líquido sinovial y una respuesta inflamatoria crónica de bajo grado que, con el tiempo, va destruyendo progresivamente la articulación. Por eso, comprender qué es la artrosis de rodilla es el primer paso para tratarla de manera eficaz y oportuna.

¿Duele la pérdida de cartílago?
Esta es una de las preguntas que más me hacen en consulta, y la respuesta merece una explicación cuidadosa. El cartílago en sí mismo no tiene terminaciones nerviosas, por lo que su pérdida inicial no genera dolor de forma directa. Sin embargo, cuando el cartílago se degrada, los tejidos circundantes que sí están inervados, como el hueso subcondral, la membrana sinovial, los ligamentos y la cápsula articular, comienzan a verse comprometidos. Es ese conjunto de tejidos irritados y bajo presión mecánica anormal lo que produce el dolor característico de la artrosis.
Esto explica por qué muchos pacientes llegan a la consulta con imágenes de resonancia magnética que muestran un daño cartilaginoso severo, pero que en ciertos momentos sienten poca molestia, mientras que en otros episodios el dolor puede ser invalidante. La intensidad del dolor en la artrosis de rodilla no siempre es proporcional al grado de desgaste visualizable en las imágenes. Factores como la inflamación activa de la membrana sinovial, la presencia de derrames articulares, el tono muscular del cuádriceps y la actividad cotidiana del paciente influyen enormemente en la percepción dolorosa. Entender esto nos permite diseñar un plan de tratamiento más personalizado y efectivo.
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¿Qué causa la Artrosis?
La gonartrosis es considerada una enfermedad multifactorial, lo que significa que su origen no responde a una única causa sino a la suma de varios factores que interactúan entre sí a lo largo del tiempo. Entre los más relevantes encontramos el envejecimiento articular, los antecedentes de lesiones previas en la rodilla como desgarros meniscales o ligamentarios, las alteraciones biomecánicas como la desviación en varo (piernas en O) o valgo (piernas en X), y la predisposición genética. También juega un papel fundamental el estrés mecánico repetitivo al que se somete la articulación, ya sea por trabajo físico intenso, deportes de alto impacto o sedentarismo prolongado que debilita la musculatura de soporte.
A nivel celular, la artrosis implica una alteración en el equilibrio entre la producción y la degradación de la matriz extracelular del cartílago. Los condrocitos, que son las células responsables de mantener el cartílago sano, comienzan a funcionar de manera anormal bajo la influencia de citocinas inflamatorias, estrés oxidativo y cambios mecánicos sostenidos. El resultado final es un cartílago que se adelgaza, se fisura y eventualmente desaparece, dejando el hueso subcondral expuesto. Como médico traumatólogo en Quito con amplia experiencia en patología de rodilla, puedo decirte que identificar estos factores causales en cada paciente es fundamental para definir el mejor abordaje terapéutico.
¿Afecta más a hombres o mujeres?
La artrosis de rodilla no discrimina por género, pero sí existen diferencias estadísticas y biológicas relevantes. Hasta los 50 años, la prevalencia es similar entre hombres y mujeres. Sin embargo, a partir de la menopausia, las mujeres presentan una incidencia significativamente mayor. Esto se debe en gran medida a la caída de los niveles de estrógenos, hormonas que tienen un efecto protector sobre el cartílago articular. Con la menopausia, esta protección desaparece, y las articulaciones femeninas se vuelven más vulnerables al proceso degenerativo.
Además, las mujeres tienden a tener una mayor laxitud ligamentaria y una anatomía de la rodilla que puede predisponerlas a ciertos patrones de desgaste. Los hombres, por su parte, suelen desarrollar artrosis relacionada con actividades físicas de alto impacto o trabajos físicamente exigentes a edades más tempranas. En cualquier caso, tanto hombres como mujeres deben estar atentos a los primeros síntomas y consultar con un traumatólogo especialista antes de que el deterioro articular sea irreversible.

Peso y obesidad relacionados con la artrosis de rodilla
El exceso de peso es uno de los factores de riesgo modificables más importantes en el desarrollo y la progresión de la artrosis de rodilla. Para entender por qué, hay que considerar que la rodilla soporta, en cada paso que damos, una carga equivalente a cuatro o cinco veces nuestro peso corporal. Por tanto, cada kilogramo adicional se traduce en una carga significativamente mayor sobre el cartílago articular. Estudios biomecánicos han demostrado que reducir apenas 5 kilos de peso puede disminuir en más de 20 kilos la carga acumulada sobre las rodillas durante la marcha.
Pero el impacto de la obesidad sobre la artrosis no se limita a la carga mecánica. El tejido adiposo en exceso genera una inflamación sistémica crónica de bajo grado, mediada por adipocinas proinflamatorias como la leptina, que contribuyen directamente al deterioro del cartílago. Por eso, el manejo del peso es siempre parte integral del tratamiento de la artrosis de rodilla, independientemente del grado de avance de la enfermedad. Como parte del abordaje integral que ofrecemos en nuestra práctica, siempre trabajamos en coordinación con nutricionistas y médicos internistas para abordar este factor de raíz.
¿Cuáles son los síntomas de la Artrosis de rodilla?
Reconocer los síntomas de la artrosis de rodilla a tiempo puede marcar una diferencia enorme en el pronóstico. El síntoma más característico es el dolor articular que aparece inicialmente con la actividad física, especialmente al subir o bajar escaleras, ponerse de pie luego de estar sentado por un tiempo prolongado o caminar en superficies irregulares. En etapas más avanzadas, el dolor puede presentarse incluso en reposo o durante la noche, afectando el sueño y el bienestar general del paciente.
Además del dolor, otros signos frecuentes incluyen rigidez matutina que suele ceder en los primeros 30 minutos del día, sensación de crepitaciones o crujidos al mover la rodilla, inflamación visible alrededor de la articulación, pérdida de movilidad articular y, en casos avanzados, deformidad visible de la rodilla. Muchos pacientes también describen una sensación de inestabilidad o «fallos» de la rodilla al caminar. A continuación, resumo los síntomas más frecuentes según la etapa de la enfermedad:
| Etapa | Síntomas principales | Impacto en la vida diaria |
| Leve (Grado I-II) | Dolor al iniciar actividad, rigidez matutina breve, crepitaciones ocasionales | Mínimo. El paciente puede seguir con su rutina habitual |
| Moderada (Grado III) | Dolor persistente, inflamación, dificultad para subir escaleras, limitación de la flexión | Moderado. Dificultad en actividades cotidianas y laborales |
| Severa (Grado IV) | Dolor constante en reposo y noche, deformidad articular visible, inestabilidad severa | Severo. Dependencia para actividades básicas, posible necesidad quirúrgica |
¿Cómo se diagnostica la Artrosis?
El diagnóstico de la artrosis de rodilla comienza siempre con una evaluación clínica detallada. Como traumatólogo especialista, lo primero que hago es escuchar al paciente: cuándo comenzaron los síntomas, qué actividades los agravan o alivian, si ha habido lesiones previas en la rodilla, cuál es su historial de actividad física y cuáles son sus condiciones generales de salud. Esta historia clínica, combinada con un examen físico minucioso que incluye la evaluación de la marcha, la alineación de los miembros inferiores, el rango de movimiento articular y las maniobras específicas de rodilla, nos proporciona información muy valiosa antes de solicitar cualquier imagen.
Las radiografías simples de rodilla en carga son el estudio de imagen de primera elección para confirmar el diagnóstico. En ellas podemos observar el estrechamiento del espacio articular, la presencia de osteofitos (picos óseos), la esclerosis subcondral y las posibles deformidades de la articulación. En casos seleccionados, solicitamos resonancia magnética para evaluar el estado del cartílago con mayor detalle, especialmente cuando consideramos opciones terapéuticas como las infiltraciones con plasma rico en plaquetas o los procedimientos artroscópicos. Con toda esta información, establecemos el grado de gonartrosis según la clasificación de Kellgren-Lawrence, que va del grado I al IV, y diseñamos el plan de tratamiento más adecuado para cada paciente.

Incidencia de la Artrosis de Rodilla
La artrosis de rodilla es la enfermedad articular más prevalente en el mundo y una de las principales causas de discapacidad en adultos mayores de 50 años. A nivel global, se estima que más del 10% de la población mayor de 60 años padece gonartrosis sintomática, y en países latinoamericanos los números son igualmente alarmantes dado el progresivo envejecimiento poblacional y los altos índices de obesidad. En Ecuador, aunque los registros epidemiológicos específicos son limitados, la demanda de atención por dolor crónico de rodilla en consultas ortopédicas y reumatológicas ha crecido de manera sostenida en los últimos años.
Como traumatólogo en Quito, observo diariamente que la artrosis afecta tanto a personas mayores como a adultos de mediana edad, especialmente aquellas con antecedentes de lesiones deportivas, trabajos físicamente demandantes o sobrepeso. La ciudad de Quito, con su geografía irregular, sus escaleras y terrenos empinados, representa un desafío adicional para las articulaciones de quienes ya presentan algún grado de gonartrosis. Esto hace indispensable que los habitantes de la ciudad tengan acceso a una clínica de traumatología con experiencia específica en el manejo de esta patología, donde puedan recibir un diagnóstico preciso y un tratamiento verdaderamente personalizado.
¿Qué puede hacer el traumatólogo por mí?
Una de las preguntas más frecuentes que recibo de pacientes con artrosis de rodilla es: «¿Ya no tiene solución mi rodilla?» Y mi respuesta siempre es la misma: depende del momento en que llegues y del abordaje que adoptemos juntos. El traumatólogo no solo está para operar. De hecho, la gran mayoría de los casos de artrosis, especialmente en estadios iniciales o moderados, pueden manejarse de manera conservadora con excelentes resultados. El objetivo es siempre controlar el dolor, preservar la función articular y mejorar tu calidad de vida de forma sostenible.
Si estás experimentando alguno de los síntomas descritos en este artículo, no esperes más tiempo. La artrosis de rodilla es una condición que progresa con el tiempo, pero que responde muy bien al tratamiento cuando se interviene oportunamente. Como traumatólogo en Quito con especialización en cirugía de rodilla, mi compromiso es ofrecerte un diagnóstico claro, opciones de tratamiento basadas en evidencia y el acompañamiento que necesitas en cada etapa del proceso. Tu rodilla puede recuperarse, y yo puedo ayudarte a lograrlo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es la artrosis de rodilla y cómo sé si la tengo?
La artrosis de rodilla es una enfermedad degenerativa que deteriora el cartílago articular, causando dolor, rigidez e inflamación. Si experimentas dolor al bajar escaleras, rigidez por las mañanas, crujidos al mover la rodilla o inflamación recurrente, es importante que consultes con un traumatólogo en Quito para una evaluación clínica y radiológica.
¿Cómo curar la artrosis de rodilla sin cirugía?
Aunque la artrosis de rodilla no tiene cura definitiva en sentido estricto, sí es posible detener su progresión y controlar sus síntomas de manera muy eficaz sin cirugía. El tratamiento conservador incluye fisioterapia específica, pérdida de peso, medicación antiinflamatoria controlada, infiltraciones con ácido hialurónico o PRP, y modificaciones en la actividad física.
¿Cuál es el mejor traumatólogo en Quito para la artrosis de rodilla?
El mejor traumatólogo en Quito para tratar la artrosis de rodilla es aquel que combina formación especializada en cirugía de rodilla, experiencia clínica demostrada y un enfoque integral que va más allá de la operación. La experiencia en artroscopia, infiltraciones y artroplastia de rodilla son credenciales importantes a considerar.
¿La artrosis de rodilla tiene cura o solo se puede controlar?
En la actualidad, la gonartrosis no tiene cura en el sentido de una reversión total del daño cartilaginoso ya establecido. Sin embargo, se puede controlar muy eficazmente para reducir el dolor, frenar la progresión y mejorar la función articular. Las terapias regenerativas como el PRP y las células madre están en pleno desarrollo y ofrecen resultados prometedores en casos seleccionados.
¿A qué edad aparece la artrosis de rodilla y quiénes tienen más riesgo?
La artrosis de rodilla suele aparecer con mayor frecuencia a partir de los 50 años, aunque puede desarrollarse antes en personas con factores de riesgo como obesidad, antecedentes de lesiones ligamentarias o meniscales, desalineación de los miembros inferiores o actividad física de alto impacto sostenida.